Ken Folletea?
Posteado en Literatura con etiquetasescritos, follett, patata, thoughts, vitoria sobre Julio 16, 2008 por quintamaravillaEl autobús de la una llega a su hora, a y cinco. Ya sabe uno lo que puede hacer con una si se la hinco: complacerla, claro está. Busco sitio en la izquierda como siempre, cerquita de la puerta hay dos filas libres; puedo elegir entre detrás de la guapa o delante del del reguetón. Obviedades no digo. Lo primero que llama mi atención es su hombro derecho y sus tirantes. Se mueven poco a poco, como queriendo acariciarla. Parece recatada, enseguida se lo coloca como hago yo con mi miembro tirante el (que puede ser) blanco. Echo un ojo a su lectura. Leo cosas de abades. Coño, ya tenemos algo en común -dejo de lado mi ‘Abadesa de Castro’- y sigo leyendo de lo suyo a ver si (se) me sube. Distingo pueblos de la Llanada y apellidos vascos. ¿Qué posibilidades hay de descifrar qué libro lee con tan sólo dos páginas? En caso de superdotados (”that’s what she said“) como yo, alguna que otra. Voto por Follett y su catedral.
Nos adentramos en la autopista y mira un par de veces hacia la derecha; no sé si es que tiene tierras y patatas por aquí o simplemente se ha dado cuenta de que escribo sobre ella y quiere ver cómo la veo. Cruza los brazos y cierra los ojos; antes de una buena fiesta hace falta una buena siesta. Dedos de tocarse sin reparos, uñas mordidas con escuadra y cartabón, labios carnosos con hambre de carne. Su prominente moño a lo estrella de rock le impide dormir erguida, así que el chacachá del bus acerca su cabeza hacia mí y no tengo que fisgar para verla. Se rasca la nariz: esto huele a matrimonio.
Unos leggings negros de Casco Viejo me dicen que habré de pagar peaje -posiblemente en Altube- para andar y desandar ese camino, pero una vez canjee mis fichas por besos y tocamientos todo irá como la seda. Como el tejido de su vestido, de marca “Amira”. Ah mira, si no es capitalista, es de las mías. ¿Para qué gastarte 100€ en un vestido cuando puedes gastar 10? ¿Para qué quedarte en 10 orgasmos si te puedo dar 100 de 3 en 3? Despierta, maldita, sólo tenemos una hora. Después, nos despediremos sin decir nada, tan sólo una mirada inocente por tu parte y un calentón por las mías.
Me saco un moco y me rasco los huevos, a dormir la siesta del carnero. Total, este amor no es el primero que por pereza dejo pasar, ni será la última que me rechace sin saberlo ni saber todo lo que sé. Sí bonita, tápate que vienen curvas.

