por Dios, no sé qué
hacer.
es tan agradable tenerlas cerca.
tienen una forma de juguetear
con tus cojones
y de mirarte la polla muy
serias
darle vueltas
pellizcarla
examinándotela en detalle
mientras sus cabellos caen sobre
tu vientre.
no es sólo el follar o el que te la chupen
lo que le llega a un hombre al corazón
y le calma, son los extras,
son siempre los extras.
esta noche está lloviendo
y no hay nadie
están en otro sitio
examinando cosas
en nuevos dormitorios
con nuevos ímpetus
o tal vez en dormitorios
ya conocidos.
sea como sea, esta noche está lloviendo.
una lluvia torrencial,
una lluvia endemoniada.
hay muy poco que hacer.
he leído el periódico
pagué la cuenta del gas
la de la luz
la del teléfono.
sigue lloviendo.
ellas calman a un hombre
y le dejan nadar
en su propio jugo.
necesito una puta de las de antes
que llame a mi puerta esta noche
que cierre su paraguas verde,
gotas de lluvia iluminadas por la luna
en su bolso, que me diga, “qué mierda,
¿no puedes poner una música mejor que esa
en la radio, hombre?
y pon más fuerte la calefacción…”
siempre que un hombre está henchido
de amor y de todo lo
demás
no para de llover.
una lluvia que
salpica
inunda
buena para los árboles y
la hierba y el aire…
buena para las cosas
que viven solas.
daría lo que fuera
por tener una mano de mujer sobre mí
esta noche.
ellas calman a un hombre y
después le dejan
escuchando la lluvia.
